6 dic 2015

Cuando dudo, me alejo

Pierdo la cuenta de las mentiras que dije, solo por hacer un poco más feliz a la gente que me rodeaba. Pierdo la cuenta de las veces que actué de forma grosera conociendo a alguien, solo por no arriesgarme a cogerle cariño y que pudiera hacerme daño.
He recopilado abrazos, besos, sonrisas y lágrimas de tantísimas personas que a día de hoy no tengo a mi lado. He experimentado la decepción incluso con aquellos que prometían y cumplían. O mejor dicho, que cumplieron hasta cierto punto. Luego llega un vacío, una lene separación entre dos personas que dicen quererse. Por cualquier circunstancia se alejan, se olvidan, y ninguno de los dos es capaz de tragarse su orgullo y volver. Por tanto, si se separan no se necesitan. Si terminan separándose es porque pueden enfrentarse a la vida sin esa otra persona. O tal vez aprenden a sobrevivir cubriendo ese hueco con otras piedras. Sea como sea, nadie necesita a nadie, y todos somos completamente reemplazables.

El sol saliendo y yo sigo aquí

Recuerdas una y otra vez el momento en el que saliste de allí, cómo se cerró la puerta y eso te impidió decir lo que sentías. Ahora lo guardas dentro y te consume.

Te consume porque nunca sirve llorar, nunca sirve disimular y en este caso no sirve odiarle ni tampoco pensar. Ojalá sí.

Le dirías que fuiste tú la que elegiste que todo pasara y que se podría haber evitado. Pero no pensaste en las consecuencias. Y te arrepientes. Aunque dijiste que no solías hacerlo. Aunque después de bajar esperaste en el sofá de ese portal. Tan cómodo y tú tan vacía. Te planteaste subir y decirle que olvidara las últimas diez horas. 

Pero te fuiste. No hiciste nada por sentir tanto. Y sin embargo, volverías.

Era sábado.


Efímera alegría

Días fríos. Personas con miedo. Cambios repentinos. Decisiones que no hacen falta tomarse. Silencios que gritan "no aceleres que nos estrellamos" y charlas que huelen a un poco de "por fin encuentro algo que me resulta interesante".
Y de repente, un muro. Un enorme muro. De inseguridades. Ahogándose en un ascensor que baja lentamente once pisos. Un corazón gélido en el mes de diciembre; sin nada a lo que agarrarse, sin nada por lo que volver a tener esperanza. 
Sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún órgano físico, pero que era algo asfixiante, insoportable. Ahí, en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo.


No, no te quiere. Pero te pudo querer. Y no le dejaste.
¿Viviremos cerrando puertas que nos asuste abrir?

2 dic 2015

Venaz

Llegan las horas donde la aguja gira más lenta
Me siento al lado de la farola buscando mi sombra
Preguntándome si existo
Y aunque quiero quererme lo que faltan son motivos
Si no quiero que me conozcas, por qué cojones es mi vida la que escribo
Tanta mierda al día y aún así sonrío
Lo hago por los míos
Entiéndelo, hay quien prefiere llorar solo para no mojar un hombro
Estaba en frente de la puerta pero sin girar el pomo [...]

1 dic 2015

Limitándose a sobrevivir

Supongo que no hace falta que la defina porque todo aquel que la conoce termina asimilando cómo es. Parece mentira, pero hasta que no llega alguien que le dice la verdad es como si tratara de dejarla a un lado. Apartarla para que llegue un día, vea el saco enorme de problemas y decida, verás qué genial idea, alejarse y no querer saber nada de nadie.
"Que desde la burbujita se vive muy bien. O se sobrevive".
Sin embargo, la cama no cura tus problemas. Cuando asomas la cabeza fuera, te das cuenta de todo lo que tienes que cambiar, de todo lo que te falta, y de todo lo que has ido evitando que entre en tu vida.
Solos tú y tu miedo

30 nov 2015

*Dame veneno que quiero curarme*

Cuántos ojalá tengo en mente
Cuánto de todo lo que no pude decirte
El mundo es para dos, o eso quería contarte
Seguir adelante, o plantarme
Unos más, otros a parte
Unos tanto, otros tan poco
Quisiera respirar y sentir el foco
Ahora que me encuentro a kilómetros
El calor de una guitarra y la música como juego

28 nov 2015

Addiction biology, or not

La sabiduría popular dirá que, bueno, no se puede generalizar, que a unos les irá bien y a otros mal, que a unos mejor y a otros peor. Alguien conocerá a un amigo que fumando se curó de la depresión de caballo que tenía, otro a otro que gracias a los porros pudo dejar la medicación, otro que fueron los porros los que le deprimieron y, en fin, casuísticas de todo gusto y color. Y no irán desencaminados. 
Continuamente se intentan definir relaciones de causalidad entre el consumo de cannabis y los síntomas depresivos. Los que consumen se excusan con la inexistencia de información científica que aclare esta relación, y defienden que la marihuana no es mala, sino que estabiliza el estado de ánimo y afecta positivamente en él con un efecto de euforia y de aparente resolución de las dificultades personales. Los que no, en su mayoría tienen una visión magnificada sobre sus efectos y, más en concreto, sobre las personas que consumen. Sea un consumo diario, parcial o esporádico. Y sí, puede ser todo cierto. 
Después de conocer que 121 millones de personas en el mundo padecen depresión, podríamos decir que se trata del gran (o enorme) problema sanitario mundial. No obstante, y yendo al epicentro del asunto, muy extraño resulta que no haya apenas investigaciones sobre la marihuana en relación con la depresión. Aunque, la verdad, hasta que no haces una prueba en tu propia piel, no puedes valorar de forma realista. 
No necesariamente está ligado; existe una clara predisposición genética también, pero con mis propios ojos he visto cómo mi risa se hacía más tenue cada día hasta desaparecer. Me he visto a un lado del mundo, en una burbuja, sintiendo que todo fluye y que yo, sin embargo, no avanzaba. Estancada, apartada, diluyendo mis problemas al inhalar. Y más tarde, todo lo que pensé que era cierto se ha vuelto una mentira. He notado como si me hicieran una emboscada, un cuerpo a cuerpo con alguien que pesa 100kg más que yo. Esa supuesta euforia no existe. Lo único real y comprobable es que es el mayor diluyente de la voluntad. Cuando caes, la marihuana te hace creer que te levantas con ella. No. No es más que un inhibidor de problemas a tiempo parcial; lo que en realidad haces es olvidar la forma de solucionarlos, olvidar el por qué valía la pena quitar la piedra que obstaculizaba y seguir. Perderle el sentido a la vida. Perderte.

27 nov 2015

"Thks for ignoring me"

Frío y breve, como un verso
como un paseo por la playa una mañana de los primeros días del invierno
como una tarde de jueves con la mejor compañía
Diciembre, no llegarías,
ahora no sé si quiero que pases,
o si simplemente opto por vivirte
y experimentarte sin miedo a enfrentar lo que traigas
Sólo te advierto, cansa abrir puertas cuyo interior resulta llamativo
y en poco tiempo resulta hueco
Mi cabeza reclama un poco de diversidad de intereses, un poco de "eh, sonríe"
pero sobre todo,
intensidad aunque estabilidad
felicidad aunque seriedad
éxtasis y sin droga.
Diciembre, prefiero las cosas que se tatúan sin tinta.

23 nov 2015

Contaminación mental

I've done it before. I've seen it before. Tears splashing the floor when I open the door for her [...] 
Improvise, look me in my eyes and lie to me.
Lie to me, act like I'll believe anything.

Con todo me falta, y de todo me sobra.

"Ya no me mires, no sé ni lo que hay dentro"

Perder(se), encontrar(se), saber, ser, estar.
Dicen que le quite la parte de historia a mi prosa. Ese realismo que zarandea a quienes me leen. Que los perturba al no entender ni la mitad. Como esa ráfaga de viento que corre en las grandes avenidas. Dicen que me convierta en aquello que quiero, que me deje de símiles y metáforas y viva en paz conmigo misma. Pero el mensaje subliminal de todas esas voces incluye un "que nadie se te cruce y lo obstaculice".

¿Qué le hago si los lunes serían menos lunes con alguien al que fuera capaz de amar? ¿Y qué le hago si siempre escribo sobre lo mismo? ¿Puedo seguir con esto sin hablar del germen que habita en mi cabeza?
Joder. Maldita sea la idiosincrasia del cerebro humano. Quizá este puente sería más fácil de cruzar si dejara de pensar en lo que podría encontrarme al otro lado.

19 nov 2015

E v a

Lo cierto es que por saber, no sé ni cómo empezar esto. Últimamente parece que no sepa nada, que no quiera saberlo o que, por descarte, lo haya olvidado. La fase de arrepentimiento pensé que no llegaría, y aquí está. Lógico.
Hace poco más de un año y cuatro meses, conocí a una chica en un avión. Un avión que nos llevaba a pasar casi un mes en Dublín, Irlanda. Ese país en el que dicen que todo es verde pero a la vez gris. Lo que nadie supo es que pese a los días de lluvia, los cielos nublados y el clima apagado, la compañía de aquella chica avivó cada mañana, tarde y noche; Irlanda se volvió multicolor. 
Recuerdo las carreras matutinas hacia el Luas, su risa al verme llegar sofocada, las tardes lluviosas en el Dundrum, tratando de no toparnos con ninguna monitora, los días de compras por la ciudad (y yo siempre terminaba cargando con algo),... Recuerdo esas y muchas anécdotas más que podría enumerar como lo hice en la carta que le escribí en el avión de vuelta. Recuerdo Madrid en diciembre, recuerdo Valencia en verano: juntas de nuevo. Recuerdo nuestras sesiones de fotos,  e incluso cuando me cabreé conmigo misma y no quise hacerme ninguna foto en la Albufera.
Sin embargo, si lo pienso desde el final, ahora todo lo que siento es rabia. Escribo y reescribo este párrafo una y otra vez, porque le quiero tanto que me duele no poder expresar lo mal que lo he hecho estos últimos meses. Me duele ser como soy, guardármelo todo siempre, y terminar explotando. Sentir que he cambiado, sentir que me he ido apartando de todos, y de ella aún más al tenerla tan lejos. Sentir que todo se desmorona, y que soy yo la que lo está poniendo patas arriba. No solo con ella, sino con mi vida en general. 
Ha dejado de importarme poco más que una cosa en concreto; lo demás termina quedando en un segundo plano o, en su caso, en un tercero. Me equivoco día tras día y voy sumando, y el peor de mis errores es que soy capaz de repetirlos aunque acabe de cometerlos. No aprendo, no me centro. Vivo en una burbuja y hasta la gente me lo dice. 
Yo también me echo y le echo de menos, tanto como vivir el presente y no valorar nada más que eso. Sin estereotipos, sin obsesiones, sin hipótesis, sin nada más que yo, aquí, y ahora. Tal y como soy. 
La vida y el cuerpo que me tocó vivir, eso que muchos llaman "suerte" y yo lo apodo con el nombre de "desgracia".

18 nov 2015

1+1 are one thousand

Me toca suponer que lo bonito es estrellarse, tocar fondo, verte ahí abajo, sin techo pero sin aire, sin nada de lo que sentirte orgulloso, sin nadie a tu lado que te recuerde que vales más que eso.
También me harían falta doscientas manos para poder contar con dedos los errores que he cometido, las oportunidades que he dado y las decepciones que he recibido a cambio.
Sin embargo sigo, contra viento y marea,
y sino,
que me lleve el mar...

16 nov 2015

El reino de lo asburdo

Escribo, pienso y borro. Escribo estas líneas mientras exhalo lo que acabo de inhalar. Escribo y traduzco lo que creo que voy a insertar. Parece ilógico , casi igual que yo. Parece que solo busque algo que se consuma como mi racionalidad.
Un sinsentido como forma de vida, ¿dices?

Las cenizas también prenden

Un comportamiento que nadie entiende, que yo dejé de entender hace mucho tiempo. Rabia y culpabilidad a partes iguales, carcomiendo mi esperanza a medida que los segunderos del reloj suenan. Suplicando que alguien me salve, alguien que apague el motor de estos pensamientos, que me lleve a mi lugar.
Me pregunto de nuevo, dónde está aquella niña que se levantaba mañana tras mañana con ganas de comerse el mundo, aquella niña que le preparaba el desayuno a su padre y se negaba a irse a  dormir antes de darles dos besos a su familia. Me cuestiono qué queda de ella, si volverá, y si lo hace, qué será lo que haga que resurja.

4 nov 2015

Χάος

Buscas y no encuentras. Encuentras y no quieres. Quieres y no te dejan. Te dejan pero no debes. Debes pero no quieres. No quieres y eso te lleva al principio, a volver a buscar. Volver a confiar en alguien, volver a creer. Pero ahora sabes que después de escalar no desciendes. No. Te tiran por el mismo precipicio que la última vez que subiste. El mismo juego, el mismo sitio. La misma caída. El mismo dolor.
Ahora. Ayer. O hace dos, cuatro, seis meses, tres años. Vacía. Inerte. Atrapada en mi vorágine.

3 nov 2015

Tic, tac

Hasta este momento he estado pensando que los martes no eran mi día. Parecía que, hiciese lo que hiciese, salía un día malo. Pero no.
He llegado a la conclusión de que cada día es lo que tú hagas de él, y que todo lo logrado dependerá de la actitud que tengas. Podría compararlo con un espejo, porque obtienes el mejor resultado cuando te observas en él y sonríes. A la vida, a los problemas y a las soluciones, incluso si no las hay. A las personas que te rodean, tanto a las que muchas veces consiguen que un día gris se pinte de color rosa, como a las que hacen que te llueva encima y se quedan mirando desde su paraguas mientras tú te mojas. 
Así que aunque te cueste, saca tu sonrisa. Sácala si te levantaste sin motivo alguno para hacerlo, sácala si hiciste una mala gestión de tus expectativas con quien no debías, o si crees que la correspondencia entre personas no existe contigo. Porque no es que lo mejor tarde en llegar, no son tampoco buenas ni malas rachas, simplemente las cosas no funcionan siempre como tú querrías que lo hicieran, y hay que aceptarlo. 
"Mañana no habrá aire; mañana, nunca más, no habrá agua". 
¿Qué harías si te dijeran algo así? ¿Te pararías a pensar en todo el tiempo que desperdiciaste dándole vueltas a lo que no pudiste tener? ¿O disfrutarías de lo que en realidad debería haberte importado?

26 oct 2015

Sin identidad

Me pasa últimamente que no me encuentro a mí misma. 
Me he buscado en el papel, en el que se prende y en el que no, me he buscado en roles, en personas, que no encajaban ni con mi ideología ni con mi propia personalidad. Y después de detenerme y ver cómo pasa el tiempo me he tenido que dar cuenta de que ésa no soy yo, de que en muchas cosas debo estar equivocándome, de que tal vez la gente tenga razón cuando dice que estoy cambiando mucho. 
O a lo mejor no es que haya cambiado, sino que todavía me estoy buscando. En realidad no es fácil saber quién eres, saber cuál es tu sitio, aunque haya personas que parezcan tenerlo muy claro. Porque cuando te pierdes, necesitas encontrar algún tipo de orientación para volver al sitio en el que estabas. Lo más frustrante de eso es que después de todo, yo aún no he encontrado ese faro. 
No sé si necesito volver a mi supuesto lugar, o volar a cualquier otro, diferente. No sé si he tomado y tomaré las decisiones correctas y no sé tampoco si más tarde me arrepentiré de haberlas tomado. Dicen que todo lo malo trae algo bueno detrás, que todos los errores que cometes finalmente te llevan a la elección que debes hacer. Pero, ¿cómo afrontaríamos la vida si no supiéramos qué es lo correcto y qué no lo es? ¿Y quién dicta qué hay de malo y qué hay de bueno en cada cosa? ¿Nos guiamos realmente por los prejuicios o la personalidad de cada uno es fruto de sí mismo? 
"Sujetos influenciados o sujetos en una búsqueda por ser ellos mismos" 

16 oct 2015

Mentir; fácil y recomendable

Me cansa levantarme y ver que lo único que llevo escribiendo apesta
quedarme delante de la pantalla y notar cómo mi cabeza piensa
no resta, soy de letras,
pero muchas dicen eso con la excusa de abrirse de piernas
No sé todavía la intención con la que hice esto, supongo que para plasmar lo que se cuece por mi cabeza, y un día reírme de todo. 
Con una sonrisa se lleva mejor la vida, dicen, ¿y cuando no hay motivo alguno por el que sacarla? ¿Y cuando tienen que obligarte a salir de casa? 
Tampoco sé qué busco contaros hoy. Mi cabeza ha reventado al oír el timbre de casa a las diez de la mañana y podría haberle dedicado al técnico mi particular cara de asco, pero luego he pensado en lo hipócritas que pueden llegar a ser algunas personas y he tratado de imitarlas.
Imitar todas esas sonrisas, esa forma de hacerte creer que son leales, fieles, que están ahí por y para ti, que les tendrás cuando les necesites, que no se irán. ¿Y cómo vas a creer que podrían estar engañándote? Aunque a decir verdad, hay veces que las personas se delatan solas. O que, volviéndoos a hablar de sumas y restas, miras la balanza y no compensa lo que tú haces por ellos con lo que ellos hacen por ti. Hay otras, que se suceden de forma radical, y esas son las que en la mayoría de casos te hacen sentir muy vacío, necesitado, descolocado.
No. Nadie necesita a nadie. Esa es la única verdad ahora mismo para mí. Tan solo nos acostumbramos a ellos, al calor que desprende su persona, a su forma de ser, a la forma en la que nos tratan, a estar con ellos. Anécdotas que no podrían tener tanta importancia si no fuera con esas personas que te llegan con las que las vives.
Y da igual el tiempo. Pueden ser dos semanas, dos meses, o dos años, que cuando la cabeza quiere, cuando se obsesiona, cuando se ve necesitada de algo, no hay nada que pare el sentimiento. Si alguien te llena, una de las maneras es llenándote de principio a fin, que suele ser mi caso y sería como el amor a primera vista, con las primeras impresiones; necesito que esa persona desprenda algo especial para elegir que forme parte de mi vida. No estoy hablando del amor pese a que resulte todo bastante metafórico, ya hablo desde un plano más general, porque si hablo de amar me resulta imposible hacerlo todavía de forma objetiva. 
He empezado hablando de estar harta y termino esto hablando estar enamorándote. Al cuerno con los sentimientos.
A lo mejor es pronto. A lo mejor necesito más tiempo. Pero algo que me ha quedado muy claro estos días es quién está ahí para mí, quién estará y quien estuvo. Y también quien no estuvo pero está y estará, y quien no estuvo, apareció y desapareció dejando huella.

You just gotta have faith

Los días llenos
el estómago vacío
quiero ver cómo te alejas
y que sigas siendo frío
sentir el puto otoño, pensarte en sudadera
mojarme bajo la lluvia, y ver que no aparezcas
y no vuelvas
porque así 
serás
solo un bonito recuerdo

-W-

C'est fini

Procuraré vaciarme de ti
llenarme de cualquier otra droga
y tratar de ser feliz.
Sobrevivir a base de abrazos
que no son los tuyos
porque no lo soporto
y ya no me importa
que tus besos sean de otra
que tus besos no sean de nadie
pero tampoco sean míos
Eludir ese pensamiento, momentos
fugaz, efímero, pero eterno

C'est la vie
y sí
C'est fini

15 oct 2015

Cualquier día podría ser martes 13

Hoy no es mi día, a lo mejor tampoco ayer, ni cuántos podría decirte ya. No voy a empezar esto así, tan solo con negaciones, y voy a ir a la herida directamente, que es donde duele.
No la veo, pero puedo sentirla. En carne viva.
Con el mero roce escuece; lo único que pienso es que todas cicatrizan.
Pero para qué hostias quiero que cicatrice si lo que querría es no haberme caído. 
O a lo mejor me han tirado.
No culpo a nadie, porque también fui yo la que elegí subirme a la misma moto, y aunque veía cómo aceleraba yendo por el carril de la izquierda, no quise parar. Porque me hacía sentir viva, porque me estaba llenando, llenando de jodida felicidad. Pasajera.
Tengo apuntado en el calendario el día uno de octubre con un emoticono de un cohete.
Si un cohete significa
(la cerveza a la que) te quise (invitar),
si un cohete significa
(los trenes que te hice) perder,
sí, hacía tiempo que no creía en algo de verdad.
Y bueno, yo misma he visto,
que ni todos los cohetes llegan a la luna
ni nadie debe probar a quitarse la costra
cuando debajo todavía hay sangre, 
porque salpica
que tampoco los martes trece son malos por ese estereotipo que la sociedad ha fijado
pero sí lo llegan a ser si el cúmulo de mierda llega a la cúspide ese día.

Aquí está mi vaso, lleno de mentiras, o de verdades a medias, de ilusiones, futuras decepciones, errores, de personas adecuadas en momentos equivocados, y de noches en vela sintiéndome náufrago con mis pensamientos.
'Todo irá bien'. 
Claro que estaré bien, pero hoy por hoy,
solo quiero un abrazo
que me llene tanto como cuando subí las escaleras mecánicas de la estación
después de darme ese beso, ese día
que me haga no seguir arrepintiéndome de haberme acercado a ti
y que cierre todo esto en mi mente, 
in pacem