16 nov 2015

Las cenizas también prenden

Un comportamiento que nadie entiende, que yo dejé de entender hace mucho tiempo. Rabia y culpabilidad a partes iguales, carcomiendo mi esperanza a medida que los segunderos del reloj suenan. Suplicando que alguien me salve, alguien que apague el motor de estos pensamientos, que me lleve a mi lugar.
Me pregunto de nuevo, dónde está aquella niña que se levantaba mañana tras mañana con ganas de comerse el mundo, aquella niña que le preparaba el desayuno a su padre y se negaba a irse a  dormir antes de darles dos besos a su familia. Me cuestiono qué queda de ella, si volverá, y si lo hace, qué será lo que haga que resurja.

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