Buscas y no encuentras. Encuentras y no quieres. Quieres y no te dejan. Te dejan pero no debes. Debes pero no quieres. No quieres y eso te lleva al principio, a volver a buscar. Volver a confiar en alguien, volver a creer. Pero ahora sabes que después de escalar no desciendes. No. Te tiran por el mismo precipicio que la última vez que subiste. El mismo juego, el mismo sitio. La misma caída. El mismo dolor.
Ahora. Ayer. O hace dos, cuatro, seis meses, tres años. Vacía. Inerte. Atrapada en mi vorágine.
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