26 oct 2015

Sin identidad

Me pasa últimamente que no me encuentro a mí misma. 
Me he buscado en el papel, en el que se prende y en el que no, me he buscado en roles, en personas, que no encajaban ni con mi ideología ni con mi propia personalidad. Y después de detenerme y ver cómo pasa el tiempo me he tenido que dar cuenta de que ésa no soy yo, de que en muchas cosas debo estar equivocándome, de que tal vez la gente tenga razón cuando dice que estoy cambiando mucho. 
O a lo mejor no es que haya cambiado, sino que todavía me estoy buscando. En realidad no es fácil saber quién eres, saber cuál es tu sitio, aunque haya personas que parezcan tenerlo muy claro. Porque cuando te pierdes, necesitas encontrar algún tipo de orientación para volver al sitio en el que estabas. Lo más frustrante de eso es que después de todo, yo aún no he encontrado ese faro. 
No sé si necesito volver a mi supuesto lugar, o volar a cualquier otro, diferente. No sé si he tomado y tomaré las decisiones correctas y no sé tampoco si más tarde me arrepentiré de haberlas tomado. Dicen que todo lo malo trae algo bueno detrás, que todos los errores que cometes finalmente te llevan a la elección que debes hacer. Pero, ¿cómo afrontaríamos la vida si no supiéramos qué es lo correcto y qué no lo es? ¿Y quién dicta qué hay de malo y qué hay de bueno en cada cosa? ¿Nos guiamos realmente por los prejuicios o la personalidad de cada uno es fruto de sí mismo? 
"Sujetos influenciados o sujetos en una búsqueda por ser ellos mismos" 

16 oct 2015

Mentir; fácil y recomendable

Me cansa levantarme y ver que lo único que llevo escribiendo apesta
quedarme delante de la pantalla y notar cómo mi cabeza piensa
no resta, soy de letras,
pero muchas dicen eso con la excusa de abrirse de piernas
No sé todavía la intención con la que hice esto, supongo que para plasmar lo que se cuece por mi cabeza, y un día reírme de todo. 
Con una sonrisa se lleva mejor la vida, dicen, ¿y cuando no hay motivo alguno por el que sacarla? ¿Y cuando tienen que obligarte a salir de casa? 
Tampoco sé qué busco contaros hoy. Mi cabeza ha reventado al oír el timbre de casa a las diez de la mañana y podría haberle dedicado al técnico mi particular cara de asco, pero luego he pensado en lo hipócritas que pueden llegar a ser algunas personas y he tratado de imitarlas.
Imitar todas esas sonrisas, esa forma de hacerte creer que son leales, fieles, que están ahí por y para ti, que les tendrás cuando les necesites, que no se irán. ¿Y cómo vas a creer que podrían estar engañándote? Aunque a decir verdad, hay veces que las personas se delatan solas. O que, volviéndoos a hablar de sumas y restas, miras la balanza y no compensa lo que tú haces por ellos con lo que ellos hacen por ti. Hay otras, que se suceden de forma radical, y esas son las que en la mayoría de casos te hacen sentir muy vacío, necesitado, descolocado.
No. Nadie necesita a nadie. Esa es la única verdad ahora mismo para mí. Tan solo nos acostumbramos a ellos, al calor que desprende su persona, a su forma de ser, a la forma en la que nos tratan, a estar con ellos. Anécdotas que no podrían tener tanta importancia si no fuera con esas personas que te llegan con las que las vives.
Y da igual el tiempo. Pueden ser dos semanas, dos meses, o dos años, que cuando la cabeza quiere, cuando se obsesiona, cuando se ve necesitada de algo, no hay nada que pare el sentimiento. Si alguien te llena, una de las maneras es llenándote de principio a fin, que suele ser mi caso y sería como el amor a primera vista, con las primeras impresiones; necesito que esa persona desprenda algo especial para elegir que forme parte de mi vida. No estoy hablando del amor pese a que resulte todo bastante metafórico, ya hablo desde un plano más general, porque si hablo de amar me resulta imposible hacerlo todavía de forma objetiva. 
He empezado hablando de estar harta y termino esto hablando estar enamorándote. Al cuerno con los sentimientos.
A lo mejor es pronto. A lo mejor necesito más tiempo. Pero algo que me ha quedado muy claro estos días es quién está ahí para mí, quién estará y quien estuvo. Y también quien no estuvo pero está y estará, y quien no estuvo, apareció y desapareció dejando huella.

You just gotta have faith

Los días llenos
el estómago vacío
quiero ver cómo te alejas
y que sigas siendo frío
sentir el puto otoño, pensarte en sudadera
mojarme bajo la lluvia, y ver que no aparezcas
y no vuelvas
porque así 
serás
solo un bonito recuerdo

-W-

C'est fini

Procuraré vaciarme de ti
llenarme de cualquier otra droga
y tratar de ser feliz.
Sobrevivir a base de abrazos
que no son los tuyos
porque no lo soporto
y ya no me importa
que tus besos sean de otra
que tus besos no sean de nadie
pero tampoco sean míos
Eludir ese pensamiento, momentos
fugaz, efímero, pero eterno

C'est la vie
y sí
C'est fini

15 oct 2015

Cualquier día podría ser martes 13

Hoy no es mi día, a lo mejor tampoco ayer, ni cuántos podría decirte ya. No voy a empezar esto así, tan solo con negaciones, y voy a ir a la herida directamente, que es donde duele.
No la veo, pero puedo sentirla. En carne viva.
Con el mero roce escuece; lo único que pienso es que todas cicatrizan.
Pero para qué hostias quiero que cicatrice si lo que querría es no haberme caído. 
O a lo mejor me han tirado.
No culpo a nadie, porque también fui yo la que elegí subirme a la misma moto, y aunque veía cómo aceleraba yendo por el carril de la izquierda, no quise parar. Porque me hacía sentir viva, porque me estaba llenando, llenando de jodida felicidad. Pasajera.
Tengo apuntado en el calendario el día uno de octubre con un emoticono de un cohete.
Si un cohete significa
(la cerveza a la que) te quise (invitar),
si un cohete significa
(los trenes que te hice) perder,
sí, hacía tiempo que no creía en algo de verdad.
Y bueno, yo misma he visto,
que ni todos los cohetes llegan a la luna
ni nadie debe probar a quitarse la costra
cuando debajo todavía hay sangre, 
porque salpica
que tampoco los martes trece son malos por ese estereotipo que la sociedad ha fijado
pero sí lo llegan a ser si el cúmulo de mierda llega a la cúspide ese día.

Aquí está mi vaso, lleno de mentiras, o de verdades a medias, de ilusiones, futuras decepciones, errores, de personas adecuadas en momentos equivocados, y de noches en vela sintiéndome náufrago con mis pensamientos.
'Todo irá bien'. 
Claro que estaré bien, pero hoy por hoy,
solo quiero un abrazo
que me llene tanto como cuando subí las escaleras mecánicas de la estación
después de darme ese beso, ese día
que me haga no seguir arrepintiéndome de haberme acercado a ti
y que cierre todo esto en mi mente, 
in pacem