22 may 2016

Gracias

Supongo que esto sigue siendo una parte más de mi perspectiva, de mis pensamientos por escrito. Siempre hay alguien por el que te decides a escribir sobre determinado tema; en mi caso lo hay. Sin embargo, esa persona nunca sabrá que ciertos cambios de actitud y visión de la vida se debieron a haber compartido una simple conversación en un balcón de madrugada.
Esta reflexión la hice el 29 de noviembre del año pasado, acerca de un tema que quien me conozca por tanto conocerá, y que si no lo hace tan solo tiene que echar un vistazo a la entrada "Addiction biology". Volviendo a lo que estaba diciendo, reflexioné tan solo unos días después de haber conocido a una persona que, sin desearlo y sin esperarlo, marcó mi existencia. De forma paulatina (demasiado paulatina para mi desgracia) logró, junto a dos personas más, inculcar en mí valores que creía conocer pero realmente no lo hacía; los valores reales y esenciales de la amistad. Lealtad, honestidad, comunicación, respeto,... 

Jamás creí que llegara a amar tanto a alguien. No hablo de querer; estoy hablando de amar. Hay una gran diferencia entre el significado de un verbo y de otro. Cuando estás enamorado de alguien, quieres a esa persona. Estar enamorado es creer que necesitas a alguien para ser feliz, es sentir un impulso intenso y constante de consumir a esa persona de cualquier manera posible: eso es querer. Cuando le dices a alguien “Te quiero” le estás diciendo que quieres que esté junto a ti, que forme parte de tu vida temporalmente; no siempre debe tratarse de una pareja, puede tratarse de una amistad. Querer, por tanto, tiene esa connotación egoísta y de posesión. 
En cambio, cuando amas a alguien, NECESITAS a esa persona. No porque quieres ser dueño de un pedazo de él/ella, sino porque quieres darle un pedazo de ti mismo. Amar es algo diferente. Amar a alguien es considerar que esa persona es digna de ser dueña de una parte tuya (como tu locura). Si amas, lo haces aun en la distancia; es un sentimiento altruista y desinteresado. Si amas, dejas que sea feliz con otras personas, aun cuando puede que contigo se sienta mejor (o tú con esa persona). No se trata de propiedad, se trata de querer su bienestar, su felicidad (algo que, a veces, suele significar dejarle ir). 
En definitiva, encontré la suerte de mi vida, mi tesoro más preciado. Una de esas tres personas me dijo una vez que la amistad era algo semejante a la vida de una planta. Si la riegas correctamente, vive. Si no la riegas, se seca. Cuando se seca (y dependiendo del grado de sequedad supuse yo), me dijo, pueden suceder tres cosas si la vuelves a regar: que esté muerta, que se revitalice o que lo haga pero no vuelva a ser lo mismo. Es decir, secuelas, consecuencias, la irreversibilidad de nuestras acciones. 
Sin embargo, si pudiera le diría que me he dado cuenta después de todos estos meses, que no hay que cuidar a las personas como si fueran flores, sino como a tesoros. Porque no decoran la casa, ni la vida: llenan el alma. 
No puedo ni voy a decir que ha sido un camino de rosas. Ha sido duro ver que nadie confía en ti, nadie te apoya, nadie está a tu lado, no ves resultados por haberte y haberles estado engañando, sientes que no avanzas... Pero pasado un tiempo lo único que ves cuando observas el principio es tu sacrificio, tu fuerza y tus ganas de superarte, porque realmente es lo que te ha hecho salir de ese pozo en el que estabas metida.
Gracias al tiempo y al trabajo, al esfuerzo y a la fuerza de voluntad, mi mente, mi alma y mi cuerpo empezaron a sanar y con mis dos ovarios hoy puedo decir que pude con eso y puedo con más aún, que no necesito pesar 40 kilos para ser feliz ni para gustar a nadie. Que tengo fuerza para tirar de mí. Por mí. Pero sobretodo que estoy orgullosa de ser quien soy. Con mis defectos y virtudes. Y algunos de esos "defectos" yo misma he aprendido a verlos no como virtudes, sino como rasgos que me identifican y que no tengo que tratar de ocultar ni cambiar. He aprendido que debo sonreír y no evitarlo porque mi cara se vea redonda o me salgan más mofletes; porque esa sonrisa que ahora muestro y antes ocultaba, es mi mejor forma de hacer ver al mundo (con mundo me refiero a las personas que amo a parte de mi familia) la diferencia entre vivir de problemas que terminan ahogándote, vivir con miedo y con una tristeza permanente, a... simplemente, VIVIR feliz.
Hacía mucho tiempo que no lo era, y que ese sentimiento interno no perduraba en el tiempo.
Por eso hoy tengo lo que quiero porque quiero lo que tengo, porque primero ME QUIERO y luego al resto, y porque valoro mi vida, mi suerte
Todo está entrelazado, si te das cuenta.
A veces vale la pena pararse, mirar la vida, plantearte si estás actuando de forma que puedes sentirte orgulloso de lo que haces, y escuchar. Atrévete a escuchar lo que nunca quisiste oír, atrévete a expresar lo que sientes, a decir lo que quieres de vez en cuando, atrévete a convertirte en la persona que soñaste, y por la que hiciste sacrificios tan grandes.

14 may 2016

Elige, lucha, vive

Últimamente la felicidad y el orgullo propio van cogidos de la mano.
Últimamente cada día es un "puedo, QUIERO y lo hago"
¡así que nadie más se empeñe en decirnos que el cielo es el límite
si hay pisadas en la Luna!

Que nadie más lo haga; no hay frenos.
Tu único freno eres tú mismo,
tú decides cuándo, cómo y por qué.

Hasta que no desees algo con todas tus fuerzas
no serás capaz de luchar por ello,
hasta que no entiendas que si lo haces es por ti y por nadie más
no dejarás de escuchar recuerdos hasta con tapones en los oídos.
Elige, lucha, vive.