21 jun 2016

Rosa

¿Alguna vez has sentido como si te arrebataran un pedazo de tu alma? ¿Alguna vez, ese nudo en la garganta, incomparable a ninguna otra sensación, incesable hasta el punto de pensar que te vas a quedar sin aire? ¿Alguna vez te has sentido tan vacío que hasta tu propia respiración te ahogaba? Pues bien, diría que cuando tú te fuiste, lo que llegué a sentir fue justo eso.
Cuatro años desde que escribí aquellas palabras y las entoné delante de una iglesia llena de gente; última vez que pisé una. Gente que te quería y palabras que se fueron contigo; podría decir en tu ataúd, pero no. No en él, sino en ti; por y para ti. Y a pesar del tiempo que ha pasado desde entonces las puedo seguir recordando, puedo recordar el principio de esa carta que te escribí aquel día, y que se fue contigo sin quererlo. Ese día que nos dejaste para no volver.

Un hasta nunca lento, que ninguno pudimos apreciar hasta que vimos tan efímero el final. 
Muchas cosas en la vida son injustas, pero no me pude dar cuenta hasta que el destino decidió que te tocaba a ti marcharte. "Por qué”, cuantas veces nos lo habremos preguntado. Cuántas veces habré llorado abrazada a mi almohada recordándote, y cuántas veces seguiré haciéndolo hasta que no duela pensar en ti. Pensar que podrías estar aquí con nosotros, que no eras tú a la que le tocaba marcharse; no todavía, no de esa forma. 

Nada más me queda por escribir en estas líneas que sé que nunca leerás ni serías tampoco capaz de entender si te tuviera aquí. Si te tuviéramos soltando un “te quiero” cuando no venía a cuento. Porque sí, por qué no. Así como tú eras…
Tan distinta, tan especial, tan irreemplazable. Eras, eres y serás. 
Para siempre.

(Y ojalá no hiciera falta estar escribiéndote esto)

13 jun 2016

Sometimes it gets so hard

He corregido este texto varias veces... La verdad es que no sabía cómo lo iba a enfocar ni cómo empezar.

Hoy ha sido un día duro. Supongo que llevaré varios así. Días de replantearme cosas, sobre el objetivo marcado, sobre la vida en general y sobre mí misma en particular. De vez en cuando la vida sigue golpeándome y no puedo hacer otra cosa que, sufriendo, levantarme y seguir el camino que empecé; me prometí no fallarme nunca más. Levantarme y aceptar que las cosas no siempre son como desearíamos.

Hoy estás aquí, mañana quién sabe... Siempre escuchamos y decimos que la vida solo es una y por ello hay que exprimirla y vivirla al máximo sin detenernos en detalles insignificantes que nos angustien. Disfrutarla haciendo lo que realmente nos hace felices con la gente que nos hace felices.
Sin embargo, no nos damos cuenta de lo real que es esa frase...

Valorar, demostrar y amar.

Hoy no iba a seguir mi camino. Hoy me hubiera atrevido a dar otro traspié, a dar media vuelta. Pero no me permitiría fallarme a mí misma otra vez de tal forma...
Por ese motivo he seguido y sigo. No me rindo.

8 jun 2016

Sacrificios que a largo plazo se agradecen

Fuiste prólogo del descarrío que ha llevado mi vida este año.
Fuiste calma cuando la tormenta me partió en dos.
Fuiste esa prosa que a cualquier lengua le gustaría probar.
(Te) fuiste porque te convertí en la sexta cara
que le faltaba a mi cubo,
y sin ti me sentía incompleta.
Porque terminaste siendo cada uno de los truenos que nos partieron en dos
y hasta que no fuimos mitad cada uno, no quisimos darnos cuenta...
Te estaré eternamente agradecida por dar ese giro tan radical a lo que teníamos
y que así pudiera dar yo el giro que necesitaba.