Fuiste prólogo del descarrío que ha llevado mi vida este año.
Fuiste calma cuando la tormenta me partió en dos.
Fuiste esa prosa que a cualquier lengua le gustaría probar.
(Te) fuiste porque te convertí en la sexta cara
que le faltaba a mi cubo,
y sin ti me sentía incompleta.
Porque terminaste siendo cada uno de los truenos que nos partieron en dos
y hasta que no fuimos mitad cada uno, no quisimos darnos cuenta...
Te estaré eternamente agradecida por dar ese giro tan radical a lo que teníamos
y que así pudiera dar yo el giro que necesitaba.
8 jun 2016
Sacrificios que a largo plazo se agradecen
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