28 nov 2015

Addiction biology, or not

La sabiduría popular dirá que, bueno, no se puede generalizar, que a unos les irá bien y a otros mal, que a unos mejor y a otros peor. Alguien conocerá a un amigo que fumando se curó de la depresión de caballo que tenía, otro a otro que gracias a los porros pudo dejar la medicación, otro que fueron los porros los que le deprimieron y, en fin, casuísticas de todo gusto y color. Y no irán desencaminados. 
Continuamente se intentan definir relaciones de causalidad entre el consumo de cannabis y los síntomas depresivos. Los que consumen se excusan con la inexistencia de información científica que aclare esta relación, y defienden que la marihuana no es mala, sino que estabiliza el estado de ánimo y afecta positivamente en él con un efecto de euforia y de aparente resolución de las dificultades personales. Los que no, en su mayoría tienen una visión magnificada sobre sus efectos y, más en concreto, sobre las personas que consumen. Sea un consumo diario, parcial o esporádico. Y sí, puede ser todo cierto. 
Después de conocer que 121 millones de personas en el mundo padecen depresión, podríamos decir que se trata del gran (o enorme) problema sanitario mundial. No obstante, y yendo al epicentro del asunto, muy extraño resulta que no haya apenas investigaciones sobre la marihuana en relación con la depresión. Aunque, la verdad, hasta que no haces una prueba en tu propia piel, no puedes valorar de forma realista. 
No necesariamente está ligado; existe una clara predisposición genética también, pero con mis propios ojos he visto cómo mi risa se hacía más tenue cada día hasta desaparecer. Me he visto a un lado del mundo, en una burbuja, sintiendo que todo fluye y que yo, sin embargo, no avanzaba. Estancada, apartada, diluyendo mis problemas al inhalar. Y más tarde, todo lo que pensé que era cierto se ha vuelto una mentira. He notado como si me hicieran una emboscada, un cuerpo a cuerpo con alguien que pesa 100kg más que yo. Esa supuesta euforia no existe. Lo único real y comprobable es que es el mayor diluyente de la voluntad. Cuando caes, la marihuana te hace creer que te levantas con ella. No. No es más que un inhibidor de problemas a tiempo parcial; lo que en realidad haces es olvidar la forma de solucionarlos, olvidar el por qué valía la pena quitar la piedra que obstaculizaba y seguir. Perderle el sentido a la vida. Perderte.

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