Me toca suponer que lo bonito es estrellarse, tocar fondo, verte ahí abajo, sin techo pero sin aire, sin nada de lo que sentirte orgulloso, sin nadie a tu lado que te recuerde que vales más que eso.
También me harían falta doscientas manos para poder contar con dedos los errores que he cometido, las oportunidades que he dado y las decepciones que he recibido a cambio.
Sin embargo sigo, contra viento y marea,
y sino,
que me lleve el mar...
No hay comentarios :
Publicar un comentario