19 jul 2016

Sé dónde tocar para meterte cualquiera de mis manos

bajo tu piel.

Sé palparte hasta dar con el punto exacto,

sé rozarte los muslos hasta la ingle... 
Pero y qué 
si sé morder

las venas de tu cuello.
Sé meterme en tus ojos mientras con una mano tanteo

las mayores intimidades

de tu cuerpo.

Sé de orgasmos

que revuelven,

sé de orgasmos que tensan

y sé de orgasmos que permanecen en tus piernas

(cuando me he ido).
Sé arrastrarme a la altura de tus ojos,

rompiendo todas las distancia de seguridad

que nos habíamos impuesto.

Y te puedo prometer poco más

que un puñado de poemas y de orgasmos

que tiñan las calles de Sevilla.

Y puede que me asuste

abrirte el corazón demasiado pronto,
hacerte un sitio que no llegues a llenar.
Pero sé qué hacer encima de ti

y sé dilatarte a convulsiones que te retuerzan las tripas

más que cualquier palabra.

No hay comentarios :

Publicar un comentario