quedarme delante de la pantalla y notar cómo mi cabeza piensa
no resta, soy de letras,
pero muchas dicen eso con la excusa de abrirse de piernas
No sé todavía la intención con la que hice esto, supongo que para plasmar lo que se cuece por mi cabeza, y un día reírme de todo.
Con una sonrisa se lleva mejor la vida, dicen, ¿y cuando no hay motivo alguno por el que sacarla? ¿Y cuando tienen que obligarte a salir de casa?
Tampoco sé qué busco contaros hoy. Mi cabeza ha reventado al oír el timbre de casa a las diez de la mañana y podría haberle dedicado al técnico mi particular cara de asco, pero luego he pensado en lo hipócritas que pueden llegar a ser algunas personas y he tratado de imitarlas.
Imitar todas esas sonrisas, esa forma de hacerte creer que son leales, fieles, que están ahí por y para ti, que les tendrás cuando les necesites, que no se irán. ¿Y cómo vas a creer que podrían estar engañándote? Aunque a decir verdad, hay veces que las personas se delatan solas. O que, volviéndoos a hablar de sumas y restas, miras la balanza y no compensa lo que tú haces por ellos con lo que ellos hacen por ti. Hay otras, que se suceden de forma radical, y esas son las que en la mayoría de casos te hacen sentir muy vacío, necesitado, descolocado.
No. Nadie necesita a nadie. Esa es la única verdad ahora mismo para mí. Tan solo nos acostumbramos a ellos, al calor que desprende su persona, a su forma de ser, a la forma en la que nos tratan, a estar con ellos. Anécdotas que no podrían tener tanta importancia si no fuera con esas personas que te llegan con las que las vives.
Y da igual el tiempo. Pueden ser dos semanas, dos meses, o dos años, que cuando la cabeza quiere, cuando se obsesiona, cuando se ve necesitada de algo, no hay nada que pare el sentimiento. Si alguien te llena, una de las maneras es llenándote de principio a fin, que suele ser mi caso y sería como el amor a primera vista, con las primeras impresiones; necesito que esa persona desprenda algo especial para elegir que forme parte de mi vida. No estoy hablando del amor pese a que resulte todo bastante metafórico, ya hablo desde un plano más general, porque si hablo de amar me resulta imposible hacerlo todavía de forma objetiva.
He empezado hablando de estar harta y termino esto hablando estar enamorándote. Al cuerno con los sentimientos.
A lo mejor es pronto. A lo mejor necesito más tiempo. Pero algo que me ha quedado muy claro estos días es quién está ahí para mí, quién estará y quien estuvo. Y también quien no estuvo pero está y estará, y quien no estuvo, apareció y desapareció dejando huella.
Las palabras, los sentimientos, las vivencias...
ResponderEliminarComo me recuerdas a alguien muy, muy cercano.