9 sept 2016

Un corazón a solas hablando de amor con las paredes

"Quien de verdad nos quiera, que nos espere". Y volvía a dibujar una sonrisa justo antes de dormir. 
Aunque siempre pasa que hay noches de menos, de echar me refiero. No está la mano que acaricie su espalda para romper el silencio allí dentro. Y falta. Y yo lo entiendo. Esa mirada que se queda un rato más a escucharte, a romperte el silencio robando todas las risas que le estaban esperando. Esa voz que te mira a los ojos y suspira. Ese suspiro que habla con los ojos. Quien pudiendo huir se queda dormido contigo, y lo hace sonriendo.
Y se arriesga a ti, con tu locura y todos tus miedos. Porque sí. Porque le gusta cómo rompes con la calma. O cómo saben tus manos en su pecho. Cómo huele tu risa en su espalda. Cómo vuela su tiempo cuando se junta con el tuyo. Se echa en falta. Y que su boca te eche de menos, y te busque hasta cuando estás lejos. Que no diga "te quiero" y rebose motivos para hacerlo. Que te quiera con todas las palabras que no se dicen porque otras hacen eco. Y no te diga lo guapa que estás porque sus ojos ya te han sonreído, y no te quitan la sonrisa de encima. Y que siempre elija vida. Que su lado absurdo envuelva tu cordura entre cosquillas, y viceversa. Y sea locura. 
Que sueñe tan alto como ella. Y sonría aún más fuerte. Volver a hablar con las paredes para decirles que vuelves a echar de menos. Pero esta vez, es a él. 

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